Una
mueca de dolor apareció en mi rostro.
-Pero…
qué quieres-balbucee-
-Ahora vez
que no me ando con tonterías-dijo con voz tensa-Más bien que querías tú del
Archivo-
-Estaba…-empecé
a explicar-
-¡No
quiero oír tus sucias mentiras devorador!-exclamó-
-¿Devorador?
No sé de qué me estás hablando-tartamudee-
-Si no
me dices qué estabas haciendo husmeando en el Archivo te aseguro que te
ejecutaré sin ápice alguno de comparecencia-murmuró-
-Suéltame…
No sé qué narices hago aquí-exclame-
-Los de
tu calaña dais asco-dijo mientras lanzaba un escupitajo al empedrado-Tu lo has
querido-
La daga
comenzó a vibrar y salió disparada por
el aire, se oyó el crujir de la madera al clavarse la daga. El asaltante lanzó
un grito ahogado.
-JAMES,
se puede saber qué estás haciendo-gritó una voz femenina a mis espaldas-
-Loora,
¿por qué siempre te entrometes en mis asuntos?-replicó James-
-Porque
siempre actúas sin pensar, ese chico no es ningún devorador-dijo Loora con voz
dulce-Es un durmiente recién despertado-
-Pero…-balbuceo
James-
-No seas
cabezón, ya conoces a Myrna siempre hablando con acertijos y en revesando las
frases, seguro que se encuentra perdido y desconcertado, ¿no es así?-preguntó
dulcemente Loora mientras me desataba
las ataduras-
Volví
la cabeza y los pude ver a ambos, Loora era una chica de tez pálida, con un pelo ondulado negro
azabache y unos ojos marrones oscuros. James era un chico con el pelo rubio
oscuro, moreno de piel y de ojos azul
profundo. Asentí con la cabeza.
-Vosotros
tambien…-dije-
-Sí,
tambien ¨despertamos¨ como tú, James hace 4 años y yo hace un año.-dijo
mientras se reía-Te comprendemos, nosotros también nos sentimos así en un
primer momento, y me encontré con James
que ha sido mi guía a lo largo de
este año-
-Entiendo…
y quién pensabas que era, ¿devoradores? Dijiste ¿no?-pregunte-
-Los
devoradores son personas de esta
realidad que por su ansia de poder y su
poca paciencia no descubren por si mismos la verdadera realidad, para
conseguirlo se aprovechan de los conocimientos que consiguen robar del Archivo
y de los recién despertados-explico James- A los recién despertados los
secuestran y los convierten en sus esclavos
y mediante ciertos rituales prohibidos transfieren los poderes de sus esclavos
a ellos mismos, estos poderes no son eternos por lo que periódicamente realizan
redadas por capturar a los incautos.
-Son
personas horribles, pero ¿pueden acceder a este recinto?-pregunte-
-Normalmente
no, peros somos muy pocos y esto es muy grande-aclaró Loora-
-Por
eso siempre vamos armados-dijo James-Así que luego nos pasaremos por la armería
para conseguir algo para ti-
-¿Sabes
ya algo de tu don?-pregunto Loora-
-¿Mi
don? No sé si tengo eso-dije extrañado-
-Si, todos podemos hacer cosas básicas que iras
aprendiendo a lo largo de tu estancia aquí, luego cada persona destaca en un
campo.-me aclaro Loora-Yo por ejemplo puedo ver el futuro, aunque todavía no
soy muy buena-
-Yo
tengo una fuerza sobrenatural y mi piel es más resistentes que otras- dijo James-
-Ya
comprendo, yo tambien tengo un don de esos ¿no es así?-dije-
-Efectivamente,
ahora vamos a la armería, no te separes mucho de nosotros que al principio es fácil
perderse, ¿verdad Loora?-dijo James con una risa burlona-
-No
remuevas el pasado James-dijo mientras se empezaba a poner roja-
Después
de atravesar una serie de corredores y salas llegamos a la famosa Armería, en
su interior había armas de todo tipo, hachas, espadas, arcos, báculos y otros
objetos que desconocía. Acerqué la mano hacia una espada.
-Ten
cuidado, los filos de estas armas siempre
están afilados-recomendó James-
-¿Qué
prefieres?-pregunto Loora-
-No sé,
a mi cualquier cosa me vale-dije encogiéndome de hombros- Hay tanto donde
elegir-
Pase
cerca de un báculo de un metal que parecía hierro, con una esfera blanca engastada
en uno de los extremos. Lo cogí con la mano y acaricie suavemente la esfera con
la punta del dedo índice, de pronto la esfera se ilumino, yo aparte la mano, y
un rayo de luz salió disparado hacia el
techo. El único vestigio del rayo después de desaparecer era una marca de
quemado en el techo.
-Creo
que ya hemos descubierto tu don. Eres un mago-anuncio Loora con una amplia
sonrisa-
-¿Seguro?-pregunte
inseguro-Habrá sido una casualidad-
-No
puede ser una casualidad, ese báculo solo funciona con magos-explicó James- Mi enhorabuena-
dijo James mientras apoyaba su mano sobre mi hombro-
-Felicidades
Sam-dijo Loora mientras me daba un cálido abrazo-
-Gracias,
supongo-dije ruborizado-
Después
de coger una funda para el báculo me lo colgué en la espalda. Salimos a un gran
jardín interior, pude oír el relinchar de un caballo.
-¿Tenéis
caballos?-pregunte eufórico-
-Sí, ¿quieres
dar una vuelta?-ofreció Loora-
-¡Claro
que si!-exclame-Supongo que todavía me acordare de algo-
Había
por lo menos treinta caballos en los establos, yo escogí una yegua castaña con motas blancas, James un
negro purasangre y Loora un caballo blanco con las crines color plata. Cuando
salimos del recinto la lluvia había cesado, y nos encontramos en las
profundidades de un bosque.
-¿Echamos
una carrera? –preguntó James con una sonrisa pícara-
-Es un poco peligroso con el suelo embarrado, ¿no
crees?-dijo Loora suspirando-
-Correremos
el riesgo-dijo James carcajeándose-¿Qué opinas Sam?-
-Por mí
no tengáis ningún reparo-dije sonriendo-
-Entonces
no hay más que hablar-dijo James mientras se acomodaba en la silla-
Tres…
Dos…
Uno…
Los
tres caballos salieron disparados hacia la espesura del bosque, se podía oír el
chapoteo de los cascos sobre el barro, tambien alguna que otra risita que se
nos escape. Los tres nos encontrábamos muy cerca unos de otros, perdí de vista a
Loora. Delante de nosotros se abría un gran claro donde había un cristalino lago.
Cuando parecía que la victoria era de James
Loora salió de la espesura del bosque veloz como un rayo. Después de todo gano
Loora.
-No valía
salirse del sendero Loora-se quejo James-
-Alguien
tiene muy mal perder- se mofo Loora-
Nos
reímos todos juntos durante un buen rato. Dejamos a los caballos pastando, y
nos tumbamos sobre el césped. Unos seres diminutos voladores pasaron junto a nosotros,
eran hadas y silfos, no creía lo que veía aunque una parte de mi no dudó de su
existencia. Un hada refagada se poso a descansar en mi nariz, me quede quieto
como una piedra, esta comenzó a tirar de mi pelo.
-Parece
que le has caído bien al hada-se burló James-
-Ayúdala
a arrancar el pelo, lo quiere para construirse su nido-dijo Loora-
Me
arranqué un pelo y se lo ofrecí al hada, esta lo cogió pero tambien me arrancó
con el que había estado tirando. El hada emprendió el vuelo entre risitas y se
quedo volando sobre nosotros.
De
pronto el hada se quedó mirando en una dirección fijamente y echó a volar rápidamente en la dirección
contraria. Loora se incorporó.
-Correr-dijo-
-¿Qué
ocurre?- pregunte asustado-
-Tengo
un mal presentimiento-respondió-
Los
tres emprendimos la vuelta al galope, durante un tiempo fuimos juntos hasta que
los perdí entre la espesura del bosque. Paré a la yegua para intentar localizarles,
algo se movía entre la espesura del bosque. La yegua comenzó a inquietarse, de
repente una sombra se abalanzó contra la yegua, esta se encabrito y yo caí golpeándome
la cabeza. Lo último que vi fue a mi yegua caer contra el suelo.