jueves, 24 de mayo de 2012

Capítulo 2


Una mueca de dolor apareció  en mi rostro.
-Pero… qué quieres-balbucee-
-Ahora vez que no me ando con tonterías-dijo con voz tensa-Más bien que querías tú del Archivo-
-Estaba…-empecé a explicar-
-¡No quiero oír tus sucias mentiras devorador!-exclamó-
-¿Devorador? No sé de qué me estás hablando-tartamudee-
-Si no me dices qué estabas haciendo husmeando en el Archivo te aseguro que te ejecutaré sin ápice alguno de comparecencia-murmuró-
-Suéltame… No sé qué narices hago aquí-exclame-
-Los de tu calaña dais asco-dijo mientras lanzaba un escupitajo al empedrado-Tu lo has querido-
La daga comenzó a vibrar y salió disparada  por el aire, se oyó el crujir de la madera al clavarse la daga. El asaltante lanzó un grito ahogado.
-JAMES, se puede saber qué estás haciendo-gritó una voz femenina a mis espaldas-
-Loora, ¿por qué siempre te entrometes en mis asuntos?-replicó James-
-Porque siempre actúas sin pensar, ese chico no es ningún devorador-dijo Loora con voz dulce-Es un durmiente recién despertado-
-Pero…-balbuceo James-
-No seas cabezón, ya conoces a Myrna siempre hablando con acertijos y en revesando las frases, seguro que se encuentra perdido y desconcertado, ¿no es así?-preguntó dulcemente Loora mientras  me desataba las ataduras-
Volví la cabeza y los pude ver a ambos, Loora era una chica de  tez pálida, con un pelo ondulado negro azabache y unos ojos marrones oscuros. James era un chico con el pelo rubio oscuro, moreno de piel y de ojos  azul profundo. Asentí con la cabeza.
-Vosotros tambien…-dije-
-Sí, tambien ¨despertamos¨ como tú, James hace 4 años y yo hace un año.-dijo mientras se reía-Te comprendemos, nosotros también nos sentimos así en un primer momento, y me encontré con James  que ha sido mi guía  a lo largo de este año-
-Entiendo… y quién pensabas que era, ¿devoradores? Dijiste ¿no?-pregunte-

-Los devoradores  son personas de esta realidad  que por su ansia de poder y su poca paciencia no descubren por si mismos la verdadera realidad, para conseguirlo se aprovechan de los conocimientos que consiguen robar del Archivo y de los recién despertados-explico James- A los recién despertados los secuestran y los convierten  en sus esclavos y mediante ciertos rituales prohibidos transfieren los poderes de sus esclavos a ellos mismos, estos poderes no son eternos por lo que periódicamente realizan redadas por capturar a los incautos.
-Son personas horribles, pero ¿pueden acceder a este recinto?-pregunte-
-Normalmente no, peros somos muy pocos y esto es muy grande-aclaró Loora-
-Por eso siempre vamos armados-dijo James-Así que luego nos pasaremos por la armería  para conseguir algo para ti-
-¿Sabes ya algo de tu don?-pregunto Loora-
-¿Mi don? No sé si tengo eso-dije extrañado-
-Si,  todos podemos hacer cosas básicas que iras aprendiendo a lo largo de tu estancia aquí, luego cada persona destaca en un campo.-me aclaro Loora-Yo por ejemplo puedo ver el futuro, aunque todavía no soy muy buena-
-Yo tengo una fuerza sobrenatural y mi piel es más resistentes que otras- dijo James-
-Ya comprendo, yo tambien tengo un don de esos ¿no es así?-dije-
-Efectivamente, ahora vamos a la armería, no te separes mucho de nosotros que al principio es fácil perderse, ¿verdad Loora?-dijo James con una risa burlona-
-No remuevas el pasado James-dijo mientras se empezaba a poner roja-
Después de atravesar una serie de corredores y salas llegamos a la famosa Armería, en su interior había armas de todo tipo, hachas, espadas, arcos, báculos y otros objetos que desconocía. Acerqué la mano hacia una espada.
-Ten cuidado, los filos  de estas armas siempre están afilados-recomendó James-
-¿Qué prefieres?-pregunto Loora-
-No sé, a mi cualquier cosa me vale-dije encogiéndome de hombros- Hay tanto donde elegir-
Pase cerca de un báculo de un metal que parecía hierro, con una esfera blanca engastada en uno de los extremos. Lo cogí con la mano y acaricie suavemente la esfera con la punta del dedo índice, de pronto la esfera se ilumino, yo aparte la mano, y un rayo de luz salió  disparado hacia el techo. El único vestigio del rayo después de desaparecer era una marca de quemado en el techo.
-Creo que ya hemos descubierto tu don. Eres un mago-anuncio Loora con una amplia sonrisa-
-¿Seguro?-pregunte inseguro-Habrá sido una casualidad-
-No puede ser una casualidad, ese báculo solo funciona con magos-explicó James- Mi enhorabuena- dijo James mientras apoyaba su mano sobre mi hombro-
-Felicidades Sam-dijo Loora mientras me daba un cálido abrazo-
-Gracias, supongo-dije ruborizado-
Después de coger una funda para el báculo me lo colgué en la espalda. Salimos a un gran jardín interior, pude oír el relinchar de un caballo.
-¿Tenéis caballos?-pregunte eufórico-
-Sí, ¿quieres dar una vuelta?-ofreció Loora-
-¡Claro que si!-exclame-Supongo que todavía me acordare de algo-
Había por lo menos treinta caballos en los establos, yo escogí  una yegua castaña con motas blancas, James un negro purasangre y Loora un caballo blanco con las crines color plata. Cuando salimos del recinto la lluvia había cesado, y nos encontramos en las profundidades de un bosque.
-¿Echamos una carrera? –preguntó James con una sonrisa pícara-
 -Es un poco peligroso con el suelo embarrado, ¿no crees?-dijo Loora suspirando-
-Correremos el riesgo-dijo James carcajeándose-¿Qué opinas Sam?-
-Por mí no tengáis ningún reparo-dije sonriendo-
-Entonces no hay más que hablar-dijo James mientras se acomodaba en la silla-
Tres…
Dos…
Uno…
Los tres caballos salieron disparados hacia la espesura del bosque, se podía oír el chapoteo de los cascos sobre el barro, tambien alguna que otra risita que se nos escape. Los tres nos encontrábamos  muy cerca unos de otros, perdí de vista a Loora. Delante de nosotros se abría un gran claro donde había un cristalino lago. Cuando parecía que la victoria era de James  Loora  salió de  la espesura del bosque  veloz como un rayo. Después de todo gano Loora.
-No valía salirse del sendero Loora-se quejo James-
-Alguien tiene muy mal perder- se mofo Loora-
Nos reímos todos juntos durante un buen rato. Dejamos a los caballos pastando, y nos tumbamos sobre el césped. Unos seres diminutos voladores pasaron junto a nosotros, eran hadas y silfos, no creía lo que veía aunque una parte de mi no dudó de su existencia. Un hada refagada se poso a descansar en mi nariz, me quede quieto como una piedra, esta comenzó a tirar de mi pelo.
-Parece que le has caído bien al hada-se burló James-
-Ayúdala a arrancar el pelo, lo quiere para construirse su nido-dijo Loora-
Me arranqué un pelo y se lo ofrecí al hada, esta lo cogió pero tambien me arrancó con el que había estado tirando. El hada emprendió el vuelo entre risitas y se quedo volando sobre nosotros.
De pronto el hada se quedó mirando en una dirección  fijamente y echó a volar rápidamente en la dirección contraria. Loora se incorporó.
-Correr-dijo-
-¿Qué ocurre?- pregunte asustado-
-Tengo un mal presentimiento-respondió-
Los tres emprendimos la vuelta al galope, durante un tiempo fuimos juntos hasta que los perdí entre la espesura del bosque. Paré a la yegua para intentar localizarles, algo se movía entre la espesura del bosque. La yegua comenzó a inquietarse, de repente una sombra se abalanzó contra la yegua, esta se encabrito y yo caí golpeándome la cabeza. Lo último que vi fue a mi yegua caer contra el suelo.    

miércoles, 23 de mayo de 2012

Capítulo 1: El Despertar


Desperté en una gran habitación alargada, estaba tumbado en una cama muy mullida. Tuve que  ponerme la mano sobre los ojos  para ver lo que había a mi alrededor, la habitación estaba muy iluminada y mis ojos tardaron un poco en adaptarse. A ambos lados de mi cama había una fila de camas que parecía interminable, en todas ellas había gente durmiendo. Toda la estancia estaba pintada con colores suaves, y encima de cada cabecero había una ventana. En el exterior llovía ya que  podía  oír el repiqueteo  de las gotas sobre mi ventana. 
Silencio, solo se oía el ulular del viento al colarse por algún resquicio.
 Me levanté de la cama, me costaba mucho moverme, parecía que llevase una eternidad  inmóvil, llevaba puesto una especia de camisón blanco. Al pie de la cama había un arcón, lo abrí, dentro me encontré  unas botas de cuero, una camisa blanca de algodón y unos pantalones oscuros de tela basta, en el fondo tambien había una capa verde oscuro. Lo saque todo y lo coloque sobre la cama, me lo puse lentamente y en silencio para evitar despertar a nadie.
Me encontraba desconcertado, no sabía qué lugar ese. Decidí ir a explorar. El tiempo pasaba y yo seguia andando por aquel pasillo infinito hasta que me encontré con un espejo, no podía creer lo que mis ojos estaban viendo, tenía el pelo, si eso se podía llamar pelo, hecho una  maraña. Debajo del espejo había una pila, sobre ella un cepillo, lo cogí y comencé  a peinarme el pelo, una mueca de dolor surco mi rostro, cada cepillada que pasaba era peor, tirones, tirones, y más tirones, llego un momento  que cesaron y el pelo comenzó tomar forma, cuando  vi que no podía hacer mas deje el cepillo y seguí andando. Parecía que no avanzaba, siempre a mi derecha había camas y a mi izquierda solo pared, y así fue un rato hasta que en la pared apareció una gran puerta de madera, acelere el paso, solo se oía el sonido de mis pisadas en aquel inmenso corredor si fin.
Abrí la puerta, esta chirrió rompiendo el silencio de aquel  lugar. Una ola de aire fresco chocó contra mi rostro, cerré la puerta  tras m pasar, me encontraba en un pequeño claustro, fuera seguía lloviendo. Vi a alguien vestido con una túnica azul marino haciendo una especie de yoga. Al acercarme pude ver que era una anciana, tenía los ojos en blanco.
-Disculpe-dije-Perdone, ¿me oye?-insistí al no recibir respuesta-
La toqué suavemente el hombro, y de pronto abrió los ojos. Tenía los ojos color plata, y tenía ya algunas arrugas que delataban su vejez. Me miró intensamente:
-Al fin estas con nosotros-dijo mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro-
-¿Cómo que con ¨nosotros¨? No la entiendo- dije mientras suspiraba-
-Todavía le queda mucho por aprender- susurro para sí misma-
-Aprender qué, dónde estoy- pregunte-
-Estas aquí en la Tierra-contesto la anciana-
-No, ¿enserio?- pregunte irónicamente- Cómo he venido a parar aquí-
-Nunca te has ido, te estábamos esperando- contesto tranquila la anciana-
-Yo no recuerdo haber venido nunca a este sitio- dije mientras me empezaba a mosquear-Esperando, ¿para qué?-
-Estábamos esperando a que despertaras-dijo la anciana-
-¿Despertar?-pregunté desesperado-
-Ahora es el momento de que aprendas a ver la realidad-dijo la anciana mientras extendía  su brazo hacia un lado-
-¿Realidad? Debo de estar soñando-dije mientras me pellizcaba el brazo-
-Niño tonto-dijo la anciana mientras me golpeaba la mano con la que me estaba pellizcando-Tú no saber escuchar-inquirió la anciana- Ahora me toca hablar:
El mundo del que procedes no es toda la realidad, la mayor  parte de vuestros mitos no son mitos, sino que son las personas que como tu han abierto el ojo de esta realidad y que contaron lo que veían y los tomaron por locos. Vosotros sois los encargados de ayudar a que las personas puedan ver la realidad verdadera. Normalmente la causa principal es que se aferran  a que no existe nada más y no pueden ver lo que está pasando realmente por sus ojos. Algunos pasan toda una vida sin ver la realidad y se pasan ¨durmiendo¨ hasta la eternidad.
La anciana alzó la mano y la tierra tembló, la tierra bajo nuestros pies se elevó hacia las nubes. Cuando cerró el puño de la mano la tierra se paró.
-Mira a tu alrededor- dijo mientras daba una vuelta sobre sí misma- Esta  es la otra realidad y hasta que no la comprendas no podrás ver ambas realidades.
-¿Qué es aquello?-dije mientras señalaba una zona más oscura de la tierra-
-Como en tu mundo, también existen seres malvados y codiciosos-explico la anciana-Debes de tener cuidado con ellos- dio mientras me agarraba la mano-
-Cuidado, ¿por qué?-pregunte angustiado­-
-Estas personas quieren utilizar vuestro poder para hacerse con el mando de esta realidad-dijo la anciana-Vuestro poder es muy poderoso y peligroso, igual que puede traer la paz puede traer la guerra-
La anciana chasqueo los dedos y la tierra descendió hasta el nivel anterior. Una nube de polvo se levanto, comencé a toser y me tape los ojos con las manos. Cuando el polvo se disipo la anciana había desparecido.
Atravesé la primera puerta que me encontré, la estancia donde acababa de entrar estaba llena de estanterías con libros, era el archivo, cogí  el  libro que más  cerca se encontraba de mí, contenía dibujos de la fauna de aquel sitio. Oí un ruido tras mi espalda, una sombra se movía entre las estanterías. Corrí hacia la puerta, la atravesé y la cerré tras de mí.
Note el frío filo de una daga sobre  cuello, y note como me ataba las manos.
-Quietecito-inquirió el asaltante-Ahora me vas a contar que hacías aquí y no hagas tonterías si no quieres volver a casa hecho pedacitos-
Intente zafarme pero él apretó la daga contra mi cuello y comencé a notar como la sangre corría por él.

jueves, 17 de mayo de 2012

Prólogo


Era una mañana de primavera nublada, el cielo decía a gritos que iba a llover, sin embargo no había comenzado a llover. Era el ultimo día de clase para la mayor parte de mis compañeros ya que mañana se embarcarían en el aeropuerto  para irse de viaje de fin de curso a Paris, pero para mí era un día normal y corriente lo único bueno era que era viernes. Esa tarde  se había organizado una fiesta de despedida. Como siempre  había ganado a la alarma de mi móvil, últimamente no dormía demasiado bien. Me prepare  para ir al instituto y cuando me dirigía hacia la puerta de la casa, la puerta del dormitorio de mis padres se abrió y de él salió mi madre:
-Ponte el abrigo que vas a coger frio- me recomendó mi madre- Y acuérdate de comprar el pan-
-Mama, tengo prisa y no me da tiempo a coger el abrigo-dije mientras la besaba en la mejilla-
Cuando estaba atravesando  una pequeña arboleda, que se encontraba enfrente del instituto, me inundo una dulce fragancia y alguien me tapo los ojos con las manos, yo ya sabía quién era, solo con tocar sus manos y esa dulce aroma que la predecía lo supe pero aun me quedo más claro cuando me beso en los labios, era Jess mi ¨novia¨ si se podría llamar, nadie sabía nada de nuestra relación y eso lo hacía algo más emocionante. Jess era preciosa, tenía una melena rubia, que solía recogerse en una trenza, su piel era perfecta, tenía unas pecas alrededor de la nariz, pero lo que más me gustaba de ella eran sus ojos, eran de diversos tipos de azules y yo siempre la decía que si de pequeña se había bañando en el mar con los ojos abiertos, porque parecía que todos los mares más bonitos se habían depositado allí en sus delicados ojos.
-Buenos días princesa- dije mientras le devolvía el beso- Qué tal has pasado la noche-
-He dormido como un perezoso, y he tenido un sueño precioso, soñaba que nos escapábamos los dos juntos y vivíamos felices toda la vida- dijo mientras me besaba en el cuello justo en la parte que mas me gustaba, como ella sabia- Tú no tienes buena cara, ¿has vuelto a tener pesadillas?-
-No he dormido bien la verdad si te soy sincero, pero no te preocupes, yo solo te necesito a ti para vivir- le susurre en el oído mientras la cogía de la mano-
Apresuramos el paso ya que se nos estaba haciendo tarde y la profesora de inglés era muy estricta respecto a la puntualidad. Para evitar que nos cerrara la puerta en las narices tuve que interponer mi pie entre la puerta y el marco, cuando la profesora vio  mi pie echo hacia atrás la puerta y nos hizo ademan de entrar.
Todavía no me explicaba como una chica como Jess podía haber acabado con un chico como yo. Yo era mediano-alto, 16 años, ojos verde oscuro y un pelo extraño podría definirlo como cobrizo, si es que existe ese color.
Cuando las clases acabaron  me despedí de los  amigos que se iban de viaje y les  sugerí que llamaran de vez en cuando para saber qué tal se lo estaban pasando;  tampoco fue una despedida muy larga ya que luego nos íbamos a encontrar en la fiesta.
Me apresure en llegar a casa porque se me había olvidado el paraguas y estaba empezando a chispear. Cuando llegue a mi casa no había nadie así que puse la música a todo trapo, no me gusta el silencio cuando estoy solo en casa, comí o más bien devolví al tupper de la nevera unas lentejas que estaba incomibles, de  todas formas últimamente no tenia apetito. Prepare la ropa que iba a llevar en la fiesta y me  metí en la ducha. La ducha era el mejor momento del día para mi, todos mis males se iban con el agua por el desagüe, cuando  abrí la mampara de la bañera todo el baño estaba lleno de un vapor denso. Abrí la puerta me percate de que  la música había dejado de sonar, me puse los calzoncillos y salí a ver qué es lo que había pasado, no sabía por qué diablos se había apagado  la mini cadena, no le di importancia y la volví a encender, volví al baño y cuando me estaba acabando de vestir la música volvió a cesar, cuando me acerque al aparato  en la pequeña pantalla  ,donde solía marcar la hora, ponía SUEÑA; pensaba que me estaba volviendo loco asique volví al baño y me lave la cara, cuando volví la mini cadena estaba apagada. Mire el reloj de mi móvil, era tardísimo, me apresure  en peinarme y en ponerme los zapatos. Cogí un paraguas plegable y las llaves.
Cuando llegue al local de la fiesta estaba lloviendo a  mares, asique abrí la puerta y una brisa cálida rozo mi cara, entre y busque a Jess con la mirada, no la veía por ningún lado, eso era extraño ya que ella nunca se perdía una fiesta. Pregunte a una de sus amigas:
-¿Has visto a Jess?- pregunte mientras me secaba la frente-
-Me alegra verte Sam, sí creo que estaba en la azotea- dijo ella señalándome unas escaleras con la mano- Se va por esas escaleras, no tiene perdida-  aclaro mientras sonreía-
-Muchas gracias Sue-la agradecí devolviéndola la sonrisa-
Subí corriendo a toda prisa las escaleras, tenía unas ganas locas de verla. Cuando abrí la puerta de incendios y la vi de espaldas bajo la lluvia junto a la barandilla, se me ocurrió  salir a hurtadillas para sorprenderla, pero fue ella quien me  sorprendió,  de pronto otra persona apareció en mi campo visual, era Zack el tío más solicitado entre las chicas pero a mí me parecía un engreído orangután, entonces  él la cogió por la cintura  y ella se volvió, al verle sonrió y se besaron durante un tiempo que a mí me pareció eterno. Mi mundo se estaba derrumbando  no sabía qué hacer, estaba sintiendo una oleada de emociones al mismo tiempo, no sabía qué hacer, me sentía impotente, inútil, iluso, tonto, eso era lo que me gritaban un montón de voces a la vez en mi cabeza, lo único que se me ocurrió fue cerrar la puerta bruscamente, y taparme los oídos con las manos, como si con eso pudiera para las voces. Salí del local corriendo pero no llegue nada mas dos calles más abajo y las fuerzas  me abandonaron,  me recosté en el suelo junto a un muro mientras la lluvia caía incesablemente, esto me recordó a que me había dejado el paraguas en el local, volver sería una tontería porque ya estaba mojado.
Llegue a mi casa empapado, sin darle importancia entre en mi habitación, baje la persiana encendí la mini cadena y me tumbe sobre la cama. Estuve escuchando la música hasta que el cansancio pudo conmigo.
¨Despierta… Ya falta poco…  Sigue mi voz...¨
No sabía de donde procedía la luz, tampoco donde me encontraba, mire a mi alrededor, luz… solo había luz y más luz.
¨Despierta…. Atraviesa la puerta…¨
De dónde  venía la  voz, de qué puerta estaba hablando. Busque con la mirada una puerta, pero lo único que encontré fue una cerradura en la luz,   palpe con la mano  con la intención de buscar el marco pero no lo encontré, decidí empujar para ver si conseguía hacer ceder la ¨puerta¨. No obtuve ningún resultado. Mire por la cerradura para intentar ver que es lo que había al otro lado. Nada, oscuridad… Cansado de empujar, apoye la espalda contra la ¨puerta¨ y me dedique a pensar. Me imagine que la puerta estaría cerrada con una llave así que sería inútil seguir empujando así que esperaría algún cambio. Espere, espere, nada sucedía. De  pronto  me di cuenta de que algo crujía al otro lado, oí como introducían la llave de la cerradura. La luz de mi alrededor comenzó a oscurecerse, cada vez mas oscuridad, oía pasos procedentes de la oscuridad, lamentos, susurros, cuando la oscuridad casi me había alcanzado escuche como la cerradura de la puerta  se abría, yo desesperado empuje la puerta con todas mis ganas. Esta se abrió y una luz cegadora me impedía ver lo que pasaba.
-Al fin has despertado-susurro una voz-