miércoles, 23 de mayo de 2012

Capítulo 1: El Despertar


Desperté en una gran habitación alargada, estaba tumbado en una cama muy mullida. Tuve que  ponerme la mano sobre los ojos  para ver lo que había a mi alrededor, la habitación estaba muy iluminada y mis ojos tardaron un poco en adaptarse. A ambos lados de mi cama había una fila de camas que parecía interminable, en todas ellas había gente durmiendo. Toda la estancia estaba pintada con colores suaves, y encima de cada cabecero había una ventana. En el exterior llovía ya que  podía  oír el repiqueteo  de las gotas sobre mi ventana. 
Silencio, solo se oía el ulular del viento al colarse por algún resquicio.
 Me levanté de la cama, me costaba mucho moverme, parecía que llevase una eternidad  inmóvil, llevaba puesto una especia de camisón blanco. Al pie de la cama había un arcón, lo abrí, dentro me encontré  unas botas de cuero, una camisa blanca de algodón y unos pantalones oscuros de tela basta, en el fondo tambien había una capa verde oscuro. Lo saque todo y lo coloque sobre la cama, me lo puse lentamente y en silencio para evitar despertar a nadie.
Me encontraba desconcertado, no sabía qué lugar ese. Decidí ir a explorar. El tiempo pasaba y yo seguia andando por aquel pasillo infinito hasta que me encontré con un espejo, no podía creer lo que mis ojos estaban viendo, tenía el pelo, si eso se podía llamar pelo, hecho una  maraña. Debajo del espejo había una pila, sobre ella un cepillo, lo cogí y comencé  a peinarme el pelo, una mueca de dolor surco mi rostro, cada cepillada que pasaba era peor, tirones, tirones, y más tirones, llego un momento  que cesaron y el pelo comenzó tomar forma, cuando  vi que no podía hacer mas deje el cepillo y seguí andando. Parecía que no avanzaba, siempre a mi derecha había camas y a mi izquierda solo pared, y así fue un rato hasta que en la pared apareció una gran puerta de madera, acelere el paso, solo se oía el sonido de mis pisadas en aquel inmenso corredor si fin.
Abrí la puerta, esta chirrió rompiendo el silencio de aquel  lugar. Una ola de aire fresco chocó contra mi rostro, cerré la puerta  tras m pasar, me encontraba en un pequeño claustro, fuera seguía lloviendo. Vi a alguien vestido con una túnica azul marino haciendo una especie de yoga. Al acercarme pude ver que era una anciana, tenía los ojos en blanco.
-Disculpe-dije-Perdone, ¿me oye?-insistí al no recibir respuesta-
La toqué suavemente el hombro, y de pronto abrió los ojos. Tenía los ojos color plata, y tenía ya algunas arrugas que delataban su vejez. Me miró intensamente:
-Al fin estas con nosotros-dijo mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro-
-¿Cómo que con ¨nosotros¨? No la entiendo- dije mientras suspiraba-
-Todavía le queda mucho por aprender- susurro para sí misma-
-Aprender qué, dónde estoy- pregunte-
-Estas aquí en la Tierra-contesto la anciana-
-No, ¿enserio?- pregunte irónicamente- Cómo he venido a parar aquí-
-Nunca te has ido, te estábamos esperando- contesto tranquila la anciana-
-Yo no recuerdo haber venido nunca a este sitio- dije mientras me empezaba a mosquear-Esperando, ¿para qué?-
-Estábamos esperando a que despertaras-dijo la anciana-
-¿Despertar?-pregunté desesperado-
-Ahora es el momento de que aprendas a ver la realidad-dijo la anciana mientras extendía  su brazo hacia un lado-
-¿Realidad? Debo de estar soñando-dije mientras me pellizcaba el brazo-
-Niño tonto-dijo la anciana mientras me golpeaba la mano con la que me estaba pellizcando-Tú no saber escuchar-inquirió la anciana- Ahora me toca hablar:
El mundo del que procedes no es toda la realidad, la mayor  parte de vuestros mitos no son mitos, sino que son las personas que como tu han abierto el ojo de esta realidad y que contaron lo que veían y los tomaron por locos. Vosotros sois los encargados de ayudar a que las personas puedan ver la realidad verdadera. Normalmente la causa principal es que se aferran  a que no existe nada más y no pueden ver lo que está pasando realmente por sus ojos. Algunos pasan toda una vida sin ver la realidad y se pasan ¨durmiendo¨ hasta la eternidad.
La anciana alzó la mano y la tierra tembló, la tierra bajo nuestros pies se elevó hacia las nubes. Cuando cerró el puño de la mano la tierra se paró.
-Mira a tu alrededor- dijo mientras daba una vuelta sobre sí misma- Esta  es la otra realidad y hasta que no la comprendas no podrás ver ambas realidades.
-¿Qué es aquello?-dije mientras señalaba una zona más oscura de la tierra-
-Como en tu mundo, también existen seres malvados y codiciosos-explico la anciana-Debes de tener cuidado con ellos- dio mientras me agarraba la mano-
-Cuidado, ¿por qué?-pregunte angustiado­-
-Estas personas quieren utilizar vuestro poder para hacerse con el mando de esta realidad-dijo la anciana-Vuestro poder es muy poderoso y peligroso, igual que puede traer la paz puede traer la guerra-
La anciana chasqueo los dedos y la tierra descendió hasta el nivel anterior. Una nube de polvo se levanto, comencé a toser y me tape los ojos con las manos. Cuando el polvo se disipo la anciana había desparecido.
Atravesé la primera puerta que me encontré, la estancia donde acababa de entrar estaba llena de estanterías con libros, era el archivo, cogí  el  libro que más  cerca se encontraba de mí, contenía dibujos de la fauna de aquel sitio. Oí un ruido tras mi espalda, una sombra se movía entre las estanterías. Corrí hacia la puerta, la atravesé y la cerré tras de mí.
Note el frío filo de una daga sobre  cuello, y note como me ataba las manos.
-Quietecito-inquirió el asaltante-Ahora me vas a contar que hacías aquí y no hagas tonterías si no quieres volver a casa hecho pedacitos-
Intente zafarme pero él apretó la daga contra mi cuello y comencé a notar como la sangre corría por él.

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