jueves, 17 de mayo de 2012

Prólogo


Era una mañana de primavera nublada, el cielo decía a gritos que iba a llover, sin embargo no había comenzado a llover. Era el ultimo día de clase para la mayor parte de mis compañeros ya que mañana se embarcarían en el aeropuerto  para irse de viaje de fin de curso a Paris, pero para mí era un día normal y corriente lo único bueno era que era viernes. Esa tarde  se había organizado una fiesta de despedida. Como siempre  había ganado a la alarma de mi móvil, últimamente no dormía demasiado bien. Me prepare  para ir al instituto y cuando me dirigía hacia la puerta de la casa, la puerta del dormitorio de mis padres se abrió y de él salió mi madre:
-Ponte el abrigo que vas a coger frio- me recomendó mi madre- Y acuérdate de comprar el pan-
-Mama, tengo prisa y no me da tiempo a coger el abrigo-dije mientras la besaba en la mejilla-
Cuando estaba atravesando  una pequeña arboleda, que se encontraba enfrente del instituto, me inundo una dulce fragancia y alguien me tapo los ojos con las manos, yo ya sabía quién era, solo con tocar sus manos y esa dulce aroma que la predecía lo supe pero aun me quedo más claro cuando me beso en los labios, era Jess mi ¨novia¨ si se podría llamar, nadie sabía nada de nuestra relación y eso lo hacía algo más emocionante. Jess era preciosa, tenía una melena rubia, que solía recogerse en una trenza, su piel era perfecta, tenía unas pecas alrededor de la nariz, pero lo que más me gustaba de ella eran sus ojos, eran de diversos tipos de azules y yo siempre la decía que si de pequeña se había bañando en el mar con los ojos abiertos, porque parecía que todos los mares más bonitos se habían depositado allí en sus delicados ojos.
-Buenos días princesa- dije mientras le devolvía el beso- Qué tal has pasado la noche-
-He dormido como un perezoso, y he tenido un sueño precioso, soñaba que nos escapábamos los dos juntos y vivíamos felices toda la vida- dijo mientras me besaba en el cuello justo en la parte que mas me gustaba, como ella sabia- Tú no tienes buena cara, ¿has vuelto a tener pesadillas?-
-No he dormido bien la verdad si te soy sincero, pero no te preocupes, yo solo te necesito a ti para vivir- le susurre en el oído mientras la cogía de la mano-
Apresuramos el paso ya que se nos estaba haciendo tarde y la profesora de inglés era muy estricta respecto a la puntualidad. Para evitar que nos cerrara la puerta en las narices tuve que interponer mi pie entre la puerta y el marco, cuando la profesora vio  mi pie echo hacia atrás la puerta y nos hizo ademan de entrar.
Todavía no me explicaba como una chica como Jess podía haber acabado con un chico como yo. Yo era mediano-alto, 16 años, ojos verde oscuro y un pelo extraño podría definirlo como cobrizo, si es que existe ese color.
Cuando las clases acabaron  me despedí de los  amigos que se iban de viaje y les  sugerí que llamaran de vez en cuando para saber qué tal se lo estaban pasando;  tampoco fue una despedida muy larga ya que luego nos íbamos a encontrar en la fiesta.
Me apresure en llegar a casa porque se me había olvidado el paraguas y estaba empezando a chispear. Cuando llegue a mi casa no había nadie así que puse la música a todo trapo, no me gusta el silencio cuando estoy solo en casa, comí o más bien devolví al tupper de la nevera unas lentejas que estaba incomibles, de  todas formas últimamente no tenia apetito. Prepare la ropa que iba a llevar en la fiesta y me  metí en la ducha. La ducha era el mejor momento del día para mi, todos mis males se iban con el agua por el desagüe, cuando  abrí la mampara de la bañera todo el baño estaba lleno de un vapor denso. Abrí la puerta me percate de que  la música había dejado de sonar, me puse los calzoncillos y salí a ver qué es lo que había pasado, no sabía por qué diablos se había apagado  la mini cadena, no le di importancia y la volví a encender, volví al baño y cuando me estaba acabando de vestir la música volvió a cesar, cuando me acerque al aparato  en la pequeña pantalla  ,donde solía marcar la hora, ponía SUEÑA; pensaba que me estaba volviendo loco asique volví al baño y me lave la cara, cuando volví la mini cadena estaba apagada. Mire el reloj de mi móvil, era tardísimo, me apresure  en peinarme y en ponerme los zapatos. Cogí un paraguas plegable y las llaves.
Cuando llegue al local de la fiesta estaba lloviendo a  mares, asique abrí la puerta y una brisa cálida rozo mi cara, entre y busque a Jess con la mirada, no la veía por ningún lado, eso era extraño ya que ella nunca se perdía una fiesta. Pregunte a una de sus amigas:
-¿Has visto a Jess?- pregunte mientras me secaba la frente-
-Me alegra verte Sam, sí creo que estaba en la azotea- dijo ella señalándome unas escaleras con la mano- Se va por esas escaleras, no tiene perdida-  aclaro mientras sonreía-
-Muchas gracias Sue-la agradecí devolviéndola la sonrisa-
Subí corriendo a toda prisa las escaleras, tenía unas ganas locas de verla. Cuando abrí la puerta de incendios y la vi de espaldas bajo la lluvia junto a la barandilla, se me ocurrió  salir a hurtadillas para sorprenderla, pero fue ella quien me  sorprendió,  de pronto otra persona apareció en mi campo visual, era Zack el tío más solicitado entre las chicas pero a mí me parecía un engreído orangután, entonces  él la cogió por la cintura  y ella se volvió, al verle sonrió y se besaron durante un tiempo que a mí me pareció eterno. Mi mundo se estaba derrumbando  no sabía qué hacer, estaba sintiendo una oleada de emociones al mismo tiempo, no sabía qué hacer, me sentía impotente, inútil, iluso, tonto, eso era lo que me gritaban un montón de voces a la vez en mi cabeza, lo único que se me ocurrió fue cerrar la puerta bruscamente, y taparme los oídos con las manos, como si con eso pudiera para las voces. Salí del local corriendo pero no llegue nada mas dos calles más abajo y las fuerzas  me abandonaron,  me recosté en el suelo junto a un muro mientras la lluvia caía incesablemente, esto me recordó a que me había dejado el paraguas en el local, volver sería una tontería porque ya estaba mojado.
Llegue a mi casa empapado, sin darle importancia entre en mi habitación, baje la persiana encendí la mini cadena y me tumbe sobre la cama. Estuve escuchando la música hasta que el cansancio pudo conmigo.
¨Despierta… Ya falta poco…  Sigue mi voz...¨
No sabía de donde procedía la luz, tampoco donde me encontraba, mire a mi alrededor, luz… solo había luz y más luz.
¨Despierta…. Atraviesa la puerta…¨
De dónde  venía la  voz, de qué puerta estaba hablando. Busque con la mirada una puerta, pero lo único que encontré fue una cerradura en la luz,   palpe con la mano  con la intención de buscar el marco pero no lo encontré, decidí empujar para ver si conseguía hacer ceder la ¨puerta¨. No obtuve ningún resultado. Mire por la cerradura para intentar ver que es lo que había al otro lado. Nada, oscuridad… Cansado de empujar, apoye la espalda contra la ¨puerta¨ y me dedique a pensar. Me imagine que la puerta estaría cerrada con una llave así que sería inútil seguir empujando así que esperaría algún cambio. Espere, espere, nada sucedía. De  pronto  me di cuenta de que algo crujía al otro lado, oí como introducían la llave de la cerradura. La luz de mi alrededor comenzó a oscurecerse, cada vez mas oscuridad, oía pasos procedentes de la oscuridad, lamentos, susurros, cuando la oscuridad casi me había alcanzado escuche como la cerradura de la puerta  se abría, yo desesperado empuje la puerta con todas mis ganas. Esta se abrió y una luz cegadora me impedía ver lo que pasaba.
-Al fin has despertado-susurro una voz-

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