sábado, 13 de octubre de 2012

Capitulo 8, Sam (Especial Los Soñadores)



El  sonido de las bisagras de la puerta me hizo volver la cabeza lentamente. Una menuda enfermera asomo la cabeza pesadamente en la habitación.
-Anda, si ya te has despertado- dijo risueñamente aquella mujer. No hacia ni 5 minutos que había abierto los ojos y aun me seguía doliendo la cabeza y la pierna.
-Si…
-¿Cómo te encuentras cielo?-pregunto mientras abría un pequeño armario.
- No muy bien, creo que nunca había estado así- dije con voz ronca- La cabeza me duele a rayos, y tengo la pierna como si me estuvieran haciendo vudú.
-Valla, valla. Por lo menos el humor sigue en su sitio-dijo la mujer con una sonrisa burlona.
-Ni que me hubieran echado un mal de ojo…
-No te preocupes cariño, ¡el sortilegio de una bruja no va a poder con la magia de las plantas!-carcajeó.
Reí ante la respuesta de la anciana. Esta, a su vez comenzó a rebuscar en los  distintos muebles de la habitación, y fue depositando varios frasquitos en una especie de carrito. Un pequeño deja vu apareció en mi mente. Oh dios, ya recuerdo lo que había pasado…
-Siento lo del carrito, señora….
-Llámame Molly. Disculpa mi falta de educación, joven. No te preocupes por lo de antes, esas cosas pasan-mencionó
-Encantado, me levantaría  a saludar pero…-dije, mientras me encogía de hombros.
-No te alarmes cielo, este es mi trabajo-sonrió mientras se acercaba con el carrito- Bueno, ahora viene la parte mala.
-¿Por qué?-pregunte, inquieto por su respuesta.
-Lo siento cariño, he estado observando tu pierna, y me temo que tenemos que amputar-dijo muy seriamente.
-¡QUÉ! No, por favor, seguro que hay otra solución. Llévenme a un hospital de mi mund…-exclame tempestuosamente, mientras las palabras se agolpaban en mi garganta.
-¡Tranquilízate corazón!-rió enérgicamente- Era una broma. Tendrías que haberte visto la cara…
-No ha tenido ninguna gracia, no se juega con ese tipo de cosas-dije, mosqueado.
-Bueno, aquí llega la peor parte…LAS MEDICINAS-contesto firmemente.
-¿Por qué son la peor parte?
-Mejor no preguntes hijo, podría decirse que son para paladares especiales…-aclaró.
Molly comenzó a mezclar los distintos ingredientes en un vaso de cristal. La mezcla  tenía un color verde oscuro, demasiado oscuro, y unas enormes burbujas aparecían a intervalos sobre la superficie del mejunje. Molly estaba en lo cierto, no tenía muy buen aspecto.
-Bebe-inquirió mientras depositaba el vaso en mis manos.
Agarre firmemente el vaso, y lentamente lo acerque a la comisura de  mis labios. Di un pequeño sorbito.
-Puaj… ¡Qué diablos es esto!-exclame mientras mi estomago rugía a causa de las nauseas- Molly, por favor, necesito la palangana…
-¡De eso nada, bébetelo todo de un trago!-dijo, mientras me obligaba a tomármelo.
Con cada sorbo que daba de aquella extraña medicina, si eso se podía llamar medicina, el sabor se volvía peor. “Vamos, solo un poco más”, me animé a mi mismo.
-Creo que voy a vomitar-dije mientras me llevaba la mano a la boca
-Ah ah, aguanta un poco mas-recomendó  Molly-  Tranquilo cariño, haz como yo. Inspira, espira…
A medida que me relajaba, la angustia iba desapareciendo.
-No exagerabas cuando decías que esto era la peor parte-intente sonreír- Gracias por todo, Molly.
-No tienes porque agradecérmelo corazón, es mi trabajo. Además no todo el mérito es mío, Loora me ayudo a curarte los cortes.
-Hablando de Loora, ¿sabes dónde está?-pregunté-Es que me gustaría agradecérselo a ella también.
-Pues si te soy sincera, no lo sé exactamente-dijo encogiéndose de hombros- La última vez que la vi iba a salir al jardín. Supongo que para airearse un poco, ha sido una larga noche. Pero si quieres puedo ir a buscarla.
-Me harías un gran favor-conteste agradecido.
Seguí con la mirada a Molly hasta que esta hubo cerrado la puerta. Sus pisadas resonaban a  lo largo del pasillo. Era una buena mujer.
Miré hacia el techo un buen rato, pensando en cómo había acabado aquí. Ahora lo veía todo más claro, aunque no sabía exactamente que me había llevado a aquel lugar. Parecía un sueño…  Pero  el dolor del brazo me respondió mi pregunta.
Aprecié un lejano barullo en el pasillo, que cada vez se acercaban más. Oí el movimiento del picaporte de la puerta. Fue Loora la primera en asomar tímidamente  la cabeza, seguida de James y Molly.
-¡Buenos días Bello durmiente!-bromeó Loora.
-¿Bello durmiente? Espero que no haya sido Molly la que te haya despertado dándote un beso de amor verdadero…-Concluyó James
-¡Un respeto a los mayores jovencito! Además, no es por ofender, pero no es mi tipo-carcajeó Molly-Habrá sido una de mis jóvenes aprendices…
-¡Uy, que calladito te lo tenias!-dijo Loora, guiñándome un ojo. Todos en la habitación estallamos en carcajadas.-No nos tienes que volver a dar estos sustos-Loora cambió de tema- ¿Vale?
-Si cada vez que pierdes una carrera acabas así, no vas a durar ni un telediario-dijo James mientras se cruzaba de hombros y me dedicaba una amigable sonrisa.
El gemido de la puerta acallo la conversación.
-Siento interrumpir-dijo Myrna.
-Buenos días mi señora-se arrodillo Molly.
-Por favor Molly, me va hacer sonrojar. Déjese de tanta formalidad.
-Como usted quiera mi señora… quiero decir, Myrna-tartamudeó Molly.
La campanita que golpeaba la puerta de entrada aviso a la enfermera que alguien nuevo la esperaba al final del pasillo.
-Molly querida, ¿no debería ir a atenderla?-dijo sutilmente Myrna.
-Perdón, discúlpenme- se excusó Molly cabizbaja. Y con una reverencia, se despidió de nosotros.
-Siento haber sido descortés Sam-dijo Myrna, cogiéndome de la mano- ¿Cómo te encuentras?
-Bien, gracias-dije sonriendo.
-Te he traído flores para que alegren un poco esta habitación-dijo Myrna, mientras sacaba un colorido ramillete de flores.
-Te lo agradezco-sonreí correspondido.
-Pero bueno, no solo he venido a traerte flores-habló Myrna- También tengo noticias frescas. No sé cómo os las tomareis…
-¿De qué se trata?-pregunto Loora.
-Luego hablaré con vosotros, pero primero tengo que aclarar un par de cosas con James-dijo Myrna- ¿Nos disculpáis un momento?
-Claro, no hay problema-dije.
James y Myrna cerraron la puerta tras de sí. Loora y yo cruzamos las miradas.
-¿De qué crees que estarán hablando?-pregunte a Loora.
-No lo sé, ¿quieres que lo averigüemos?-dijo Loora, con una gran sonrisa burlona.
Yo asentí con la cabeza. Loora se acercó sigilosamente hacia la puerta y empujo el picaporte muy discretamente.
-Ya les veo-susurro Loora.
-¿Les puedes oír?-pregunté.
-No muy bien. Pero James no parece muy contento-murmuró.
-NO ME PUEDES PEDIR ESTO-exclamó James-
-Chst, Loora, cierra la puerta- La recomendé.
-NO NO NO….ME DA IGUAL-gritó James- ESTO YA ES DEMASIADO.
-DETENTE JAMES-vociferó gravemente Myrna-ES UNA ORDEN.
-YO NO OBEDEZCO ORDENES DE NADIE-gritó James con un punto rabioso en los confines de su garganta.
La angustia se palpaba en el rostro de Loora. Lentamente, se sentó en la misma butaca dónde había pasado la noche, y se cubrió el rostro con las manos. Pasamos un buen rato en silencio, hasta que Myrna volvió a entrar
-Siento que hayáis tenido que oír esto, chicos-se disculpó Myrna.
-Por lo que hemos oído, no deben ser muy buenas noticias-dije.
-No son ni buenas ni malas. Son la realidad-contestó Myrna. Dio un largo suspiro, hasta que nos lo confesó- Me temo que la guerra ha comenzado.
-¡¿CÓMO?!-exclamo Loora muy alarmada.
-La oscuridad quiere una venganza, ha esperado años. Y no se detendrá ante nada-dijo Myrna.
-¿Pero, a nosotros que nos afecta todo esto?- pregunté.
-Nosotros somos la última defensa que le queda al mundo. Si perdemos, ambas realidades caerán sobre su mano de hierro-respondió Myrna- Tenemos que luchar y defender por derecho lo que nos pertenece.
-Tenemos que ir al frente, ¿verdad Myrna?- preguntó Loora- Por eso se ha ido James… ¿No es cierto?
-Llevas razón  querida, esa ha sido la causa de la discusión- aclaró Myrna. Volvió a dar una largo suspiro, a la vez que bajaba la cabeza- Sabía que no se lo tomaría bien.
-Es lo único que le queda a su familia… -comentó Loora, muy apenada- Y a mí…
-Ya tiene algo por lo que luchar, él no permitirá que nada malo mas os pase-dijo Myrna- Pero me temo que vuestro caso es distinto. Me entristece deciros que os tendréis que separar. Él  partirá al frente de batalla, a una fortaleza militar donde mejorara el arte de la guerra. En cambio, nosotros partiremos a la academia HighTower, centro de saber de todo conocimiento mágico desde tiempos inmemoriales. Allí aprenderéis a usar vuestro don. Y, en su debido momento, iréis a luchar. Ahora soy demasiado débiles y valiosos para enviaros sin una buena preparación a la guerra.
Pude oír los sollozos ahogados de Loora. Las lagrimas taponaros sus marones ojos, y también su garganta. Me preocupó, asique intente quitarle hierro al asunto:
-Perdona Myrna, pero… ¿Cómo diablos le voy a explicar esto a mis padres?-pregunte sarcásticamente.
-De eso ya tendremos tiempo para hablar durante el viaje. Partimos mañana-informó Myrna.
-¿Un viaje?-preguntamos Loora y yo, extrañados.
-Sí, no te lo había dicho. El Consejo tiene muchas ganas de conocer a su próximo aprendiz de druida…

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